postheadericon El recién nacido, todo lo que no entiendes pero es completamente normal.

No te asustes: las manchitas, las manos frías y los estornudos son frecuentes en casi todos los recién nacidos.

Durante las primeras semanas de vida de tu bebé estarás analizando cada uno de sus movimientos y mirando cada milímetro de su cuerpo. Estás fascinada viéndolo respirar, abrir los ojos, bostezar, apretar los puños, comer…

Pero de pronto, tu bebé estornuda y te llenas de pánico. ¿Estará resfriado? ¿Tendrá frío? ¿Será alérgico? Tranquilízate. Los estornudos en los recién nacidos son normales y, según los pediatras, necesarios para que sus fosas nasales permanezcan libres de mucosidad.

¿Recuerdas cuándo te recomendábamos suero fisiológico en tu primera canastilla para el bebé? Pues es justo en este momento cuando debes utilizarlo. El suero permite humedecer la nariz y facilitar las secreciones. Para mantener su naricita limpia no debes usar bastoncillos de algodón ni nada parecido. Unas gotitas de suero fisiológico en cada fosa serán suficientes para que vaya expulsando los moquitos y estornude a gusto.

No te asustes si llora inconsolable cuando limpias su nariz. Esto es porque el suero es ligeramente salado y a tu bebé no sólo le molesta ese sabor sino que le incomoda cualquier objeto extraño que pongas en su cuerpo.

Otro aspecto que llama tu atención cuando “inspeccionas” a tu recién nacido es que tiene las manos frías. Te vuelves a preguntar si lo estás abrigando bien o si lo estará pasando mal. Respira profundo y cálmate: las manos frías también son normales en los bebés. Como regla general, los recién nacidos deben llevar una capa más de ropa que los adultos, puesto que les cuesta más regular la temperatura de su cuerpo, pero el hecho de que las manos y los pies estén un poco fríos no significa, necesariamente, que se esté congelando. Mientras su pecho y su espalda estén calientes, sabrás que está bien. También debes estar atenta a sus reacciones: si se muestra muy irritable o no duerme relajado, puede ser síntoma de que pasa frío. Prueba a ponerle una mantita más.

¿Y ese hipo persistente? ¡También normal! Suele presentarse después de comer y se explica porque el diafragma entra en contacto con el estómago lleno. El hipo en los bebés puede prolongarse hasta diez o quince minutos, pero parece no molestarles tanto como a los adultos. Darle calor con tu cuerpo o taparlo con una manta y ponerlo en posición vertical ayuda a terminar con el hipo, pero no hay ninguna receta en este aspecto. Frente al hipo: mucha paciencia y mucho cariño.

Las manchitas rojas en la piel y los puntitos parecidos a las espinillas en su cara también son frecuentes en casi todos los bebés y van desapareciendo con los días. Ni cremas ni pastillas ni mucho menos frotar con fuerza.

Míralo y vuélvelo a mirar con toda la ternura que puedas, porque tu bebé recién nacido cambia a tal velocidad que cuando menos pienses, todas esas “molestias” y manchas que parecían eternas se van a esfumar.

 

¿Cómo mirabas a tu bebé al principio, te asustabas mucho con cada cosita que no parecía normal y si lo era?

 

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